Alejandro Torres era operario de la fábrica de producción de porcelanas Armanino, de la localidad de Monte Grande, pcia. de Buenos Aires. El 8 de agosto del 2006 muere electrocutado cuando al final de la jornada, un supervisor lo manda a apagar una máquina a la que le faltaba un disyuntor.
A un mes de su muerte sus familiares, junto a organizaciones de derechos humanos, marchan hasta las puertas de la fábrica para denunciar el hecho y la precariedad en las condiciones de trabajo.
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